Algunos aspectos prácticos para utilizar el formato JPG y evitar la pérdida de calidad de nuestras imágenes
Existen diferentes tipos de ficheros de imagen que se pueden agrupar en formatos comprimidos (JPG, GIF, PNG) y sin compresión (RAW, TIFF, PSD, BMP).
JPG es, sin duda, el mejor formato comprimido para guardar nuestras imágenes fotográficas. Este tipo de ficheros nos permite reducir considerablemente el peso en Megas de los archivos sin apenas experimentar pérdida de calidad. Esto lo convierte en la mejor manera de almacenar información y en uno de los ficheros más populares en la Web.
Sin embargo, debemos tener en cuenta una cuestión importante cuando utilizamos este tipo de archivos. Existe un inconveniente principal y es que no debemos realizar modificaciones sobre las imágenes comprimidas en JPG. Si hacemos esto estaríamos comprimiendo de nuevo el archivo modificado, con la consiguiente degradación y pérdida de información que esto supone.
A continuación os dejamos un ejemplo de la degradación de una imagen después de abrirla y guardarla hasta treinta veces.
