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MIRANDO ATRÁS, por Alfonso Vázquez
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| Memoria fotográfica de Málaga |
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Puerto. Pablo Blanes, diseñador de la exposición `Escolleras y olas´. L. O.
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Pablo
Blanes, hijo del fotógrafo Pepe Ponce, está archivando en su página
www.andaluciaimagen.com de internet, la memoria fotográfica de la
Málaga de los últimos 25 años y de la Andalucía turística.
De
casta le viene al galgo. El joven fotógrafo malagueño Pablo Blanes
confiesa que "no le quedó más remedio" que coger la cámara y
fotografiar la vida. Su padre, Pepe Ponce, es un fotógrafo más
que conocido, natural de Álora, y que desde hace unos 25 años compagina
su amor por la fotografía con su trabajo de maestro de educación
especial en un instituto malagueño. El trabajo de Pepe Ponce, que
ha recogido la historia de Málaga y su provincia del último cuarto de
siglo como pocos, descansa en su casa, atiborrando cajones y armarios.
Ahora, las dos generaciones de fotógrafos se han unido en la web. Entre
padre e hijo suman dos millones de fotogramas que ahora quieren dar a
conocer en Internet y para eso han creado la dirección
www.andaluciaimagen.com. "A todo este material había que darle
una salida y aprovechando las nuevas tecnologías se me ocurrió ponerlo
asequible a todo el público", explica Pablo. En la actualidad, la
página web cuenta con unas 5.200 fotografías, algunas de ellas de otros
tres fotógrafos de Málaga, entre ellos Gregorio Torres, de La Opinión.
Gran parte de estas fotografías tienen un marcado carácter turístico.
"Ahora mismo no hay otro archivo fotográfico de este nivel en
Andalucía", explica Pablo Blanes. Muchas de esta fotos tienen como
destino las revistas turísticas. "Las fotos no se venden, sino que los
derechos de reproducción se ceden durante un tiempo", dice el hijo de
Pepe Ponce, que también comenta cómo muchas fotos del Patronato de
Turismo y de otros archivos públicos están pasadas de moda y no pueden
abastecer a las revistas. "En algunas fotos de Málaga aparecen hasta
seiscientos", destaca. El archivo digital incluirá, poco a poco,
la producción de Pepe Ponce, que además de haber retratado cientos de
actos sociales, culturales, religiosos y deportivos de Málaga, tiene
una amplia colección de fotos antiguas de Málaga, comprada en rastros y
anticuarios. La `inmersión tecnológica´ del veterano aloreño no
ha terminado aquí; como recuerda Pablo Blanes, "se ha comprado la misma
cámara digital que yo y ya está aprendiendo poco a poco con el
ordenador". A pesar de la transformación, por los avances de la
fotografía, muchos seguirán recordando a Pepe Ponce como `Pepe
Olimpus´, el cariñoso mote que recoge, mejor que nada, su amor por la
cámara. Tras la puesta en marcha de esta página, Pablo Blanes
comenta que le han llegado encargos de toda España y también la
propuesta para diseñar exposiciones como `Escolleras y Olas´, que pudo
verse este año en el Puerto de Málaga. En mayo, por encargo del
Ayuntamiento de Málaga, padre e hijo viajaron hasta la ciudad alemana
de Dresde para presentar la exposición fotográfica conjunta `Málaga,
mirada al sur´. La portada de la exposición era una jábega en las
playas de Huelin. "Todo lo que sea de Málaga lo acogen en Dresde con un
interés increíble", dice Pablo. La muestra, se exhibió hasta hace pocos
días en el Palacio de Ferias.
El hombre de trono improvisado y el encontronazo más `real´ del mundo Entre
las numerosas anécdotas que guardan padre e hijo sobre el ejercicio de
su profesión, aquí van dos. En la primera el protagonista fue Pablo
Blanes que, cámara en ristre, aprovechó un descanso de los hombres de
trono en una Semana Santa para meterse entre los varales y sacar una
buena instantánea. Tan absorto estaba sacando fotos que no escuchó la
campana y de pronto se vio dentro de un trono `en marcha´. Como única
alternativa, el joven fotógrafo malagueño arrimó el hombro y se
convirtió, durante unos minutos, en un hombre de trono más. La segunda
anécdota la protagonizó Pepe Ponce durante una visita del Rey a Málaga.
Don Juan Carlos tenía que recibir a la Legión en el Campamento Benítez
y era tal la nube de guardaespaldas que trataban de controlar a los
fotógrafos, que durante unos instantes el Rey se perdió, para
desconcierto de todos. Tratando de localizarlo, Pepe Ponce se dio de
bruces con Su Majestad.
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